De la democracia sin partidos a la democracia anti-partido

Ayayero Invitado, Román Aller

Hace unos años –el 2005-, el analista político Martín Tanaka publicó “La democracia sin partidos” , donde señalaba que los principios y elementos básicos de representación, legitimidad, legalidad y reglas de juego democráticas vienen cumpliéndose, sin embargo, el actor principal –los partidos- no estaban cumpliendo un rol importante y determinante, es decir, eran prescindibles.

Ahora podemos notar que ante esta coyuntura y competencia electoral estamos pasando de una democracia sin partidos: instituciones políticas débiles, fragilidad en la representación, aumento de brechas con la ciudadanía y desconfianza generalizada, hacia una democracia anti-partido, es decir, además de ser prescindibles, éstas no deben existir.

Algunos elementos que podemos recoger respecto a esta lectura:

1. Crisis de los partidos tradicionales: Tres de los partidos tradicionales vienen dando muestra de su gran debilidad: El Partido Aprista, que sólo llevará lista parlamentaria, luego de un caos público y la salida de Mercedes Araóz como “hechos bochornosos” en palabras de Alan; El Partido Popular Cristiano –PPC ha quedado subsumido a una alianza débil, al igual que el Partido Acción Popular. Sus objetivos de corto plazo son pasar la valla electoral y/o colocar algunos parlamentarios, pero el largo plazo, tiende a desaparecer si es que no hay cambios profundos. Una muestra de ella son las alianzas electorales

2. Liderazgos caudillistas: Según las últimas encuestas, Toledo, Castañeda y Keiko, vienen liderando ¿tienen un partido para sostener una buena gestión gubernamental? ¿Apuestan por construir institucionalidad política? Lo que podemos tomar nota, es que tanto Perú Posible, Solidaridad Nacional y  Fuerza 2011, tienen su fortaleza en sus líderes; sin ellos casi no existen como partidos. Y tampoco hicieron el esfuerzo de constituir un partido sólido cuando fueron gobierno y parece ser que tampoco tienen esa perspectiva. Perú Posible, fue gobierno nacional y luego de ello, casi desapareció; Solidaridad Nacional, rompió con Unidad Nacional, y en 8 años de gestión municipal, no ha logrado consolidar al partido y; Fuerza 2011, es un aparato netamente electoral, como en su momento fueron Cambio 90, Vamos vecino, Sí Cumple, etc. y no tienen la lógica de fortalecer un partido “en serio”.

3. ¿Anti partidos?: Y el discurso anti-partido, se ha “modernizado”: ya no es necesario criticar a los partidos y levantar o sobreponer lo técnico sobre lo político, sino, simplemente con los hechos que vamos viendo en este proceso electoral se puede sacar dichas conclusiones: listas parlamentarias endebles y con mucha presencia de artistas, deportistas –que no tienen trayectoria política-, candidatos presidenciales que tienen más discurso personal que partidario,   y las prácticas de casi todas las tiendas políticas han denotado que los partidos sólo son nominales, y ello va en desmedro de la democracia.

Esperemos que la ciudadanía en general y los actores políticos en particular, hagamos el esfuerzo de romper con estas prácticas antidemocráticas y anti partidos, de tal forma re-pensemos los esfuerzos que desde muchos sectores se vienen gestando, tanto desde arriba como desde abajo y sumemos esfuerzos para construir instituciones políticas fuertes que den soporte a re-crear y construir partidos políticos acorde a nuestros tiempos.

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